LA REDISTRIBUCION, REGRESIVA, DE LA POBREZA

Jorge Altamira descalificó en duros términos el anuncio de una asignación por hijo efectuado por la Presidente de la Nación. Denunció que los 180 pesos del subsidio no sacan a los padres desocupados o en negro de la pobreza, y que por el contrario significa que el Estado legitima las suspensiones y los despidos al igual que la violación del derecho laboral. Altamira consideró como socialmente lesivo que el subsidio se financie con el dinero de la Anses y que, para colmo, cancele los planes familia y trabajar. Hechas las cuentas, se indignó el dirigente del Partido Obrero, las familias más pobres verán reducidos sus ingresos, con un perjuicio para el fondo previsional destinado al aumento a los jubilados. Se trata de una redistribución de la pobreza de los jubilados a las familias pobres, que perjudicará a unos y a otros, con un saldo favorable para el fisco, destinado naturalmente al pago los intereses usurarios de los nuevos bonos que serán emitidos en canje por los que fueron afectados por la cesación de pagos.
Altamira hizo hincapié en denunciar el recurso a un decreto de necesidad y urgencia para implementar este desproósito.
Para Altamira, esta culminación oprobiosa del debate sobre la pobreza desnuda la falacia de la campaña de la oposición centroizquierdista que pretende, con sus propuestas de asignaciones e ingresos ‘universales’, remediar la pobreza mediante el asistencialismo estatal en lugar de atacar los privilegios de los monopolios capitalistas.
En contraposición a la redistribución de la pobreza, Altamira propuso la prohibición de despidos y suspensiones; un reparto nacional de las horas de trabajo para la totalidad de la población activa; y un régimen de entrenamiento profesional para los trabajadores descalificados financiado con un impuesto especial a las rentas financieras y agrarias y al beneficio capitalista.

MAS QUE NUNCA


Lo peor de la crisis pasó”, repiten al unísono los voceros oficiales.
No pueden decir lo mismo los 400.000 compañeros que fueron despedidos en el último año.
Tampoco los que no llegan a la “canasta de pobreza” (1.600 pesos), que son el 40% de los argentinos.
Pero los que dan por fenecida la crisis se engañan a sí mismos.
La feroz competencia entre los pulpos para ver quién sobrevive se está dirimiendo con despidos, paritarias suspendidas y ritmos más intensos de trabajo.
Las cajas del Estado han sido vaciadas, precisamente, para pagar la deuda pública y para salvar a esos monopolios en crisis.
¡Hasta la General Motors fue subsidiada con los fondos de la Anses!
Ahora, quieren enjugar la quiebra fiscal con impuestazos y nuevos ajustes a la educación y la salud.
Pero, también, endeudando al país en condiciones de usura.
Para que el presupuesto 2010 banque a los nuevos y viejos usureros, tendremos que afrontar mayores tarifazos.
En cambio, no van a gravar al gran capital inmobiliario o terrateniente, que paga impuestos sesenta veces inferiores a lo que valen sus propiedades.
A pesar del gigantesco sacrificio que quieren imponerle al pueblo, la recuperación que pregonan no pasa de una nueva bicicleta financiera, que volará por los aires como todas las que la precedieron.
Para los pulpos y su Estado, la salida de la crisis es una excusa para la liquidación de los convenios, despidos sin costo, paritarias y sueldos congelados.
Más que nunca: ¡Que la crisis la paguen los capitalistas!
Prohibición de despidos y suspensiones. Reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.
Salario igual a la canasta familiar, hoy en los 4.400 pesos. 82% móvil para los jubilados.
Que se reabran las paritarias.
Subsidio al desocupado equivalente al 82% de la canasta familiar.
Que la protección social se financie con impuestos al capital, no liquidando planes sociales ni con aumentos impositivos a los consumidores.
¡Abajo el ajustazo a los maestros y a la salud!
Impuestos progresivos al gran capital agrario e inmobiliario, de acuerdo con la valuación de mercado de sus propiedades.
Los maestros de la Capital y de Buenos Aires; los luchadores de la salud de Tucumán y Río Negro, los docentes y municipales de Córdoba; los obreros de Kraft y del Subte, de Mahle y tantas otras nos están diciendo quién tiene que pagar la crisis.

LA PROTESTA SOCIAL NO ES DELITO


UNA VEZ MAS EL PODER EMPRESARIAL
ASOCIADO AL PODER POLITICO Y JUDICIAL DE LOS K
AVANZA SOBRE EL LIBRE DERECHO A HUELGA
POR PARTE DE LOS TRABAJADORES.
JULIO GUDIÑO Y GABRIEL MORALES
EX EMPLEADOS DE FARGO MORENO
OTRORA ABSUELTOS EN LOS TRIBUNALES DE MERCEDES
PARA LUEGO SER CONDENADOS EN EL TRIBUNAL DE CASACION DE LA PLATA
ANTE LA APELACION DEL FISCAL CHIMINELLI
VUELVEN A RECIBIR UN CACHETAZO.
JUNTO CON ELLOS TAMBIEN LOS TESTIGOS DE LA DEFENSA
QUE FUERON ENCAUSADOS POR LOS MISMOS DELITOS
Y DEBERAN ESPERAR SU JUICIO.
DESCONOCIENDO TODO DERECHO LEGAL DE APELACION,
LA CAMARA SE COLOCA CASI COMO
EN TRIBUNAL SUPREMO DE LA NACION
NEGANDO TODA INSTANCIA DE DEFENSA SUPERIOR A ELLA
LA MISMA ARGUMENTA REFORMAS DE CARACTER TECNICO
EN EL CODIGO PENAL
QUE EN REALIDAD ESCONDEN DESICIONES POLITICAS.
ESTE ENSAÑAMIENTO CON LOS TRABAJADORES DE FARGO
ES FRUTO DE LA GRAN HUELGA DEL 2007
QUE DESENMASCARO EL REGIMEN REPRESIVO Y DE EXPLOTACION
AL CUAL HERAN SOMETIDOS LOS OPERARIOS DE LA PLANTA,
DE LAS POSTERIORES CONQUISTAS DE LOS TRABAJADORES EN FARGO
COMO POR EJEMPLO EL EQUIPARAMIENTO DE LOS SUELDOS
CON RESPECTO A LAS OTRAS PLANTAS,
Y TAMBIEN ES FRUTO DE LA POLITICA DE
BARRER CON LOS ACTIVISTAS FABRILES
MEDIANTE LA VIA JUDICIAL.
POR PARTE DE LOS KIRCHNER Y SUS ACOLITOS
LAS LUCHAS DE LAS DANA, MHALE, PARANA METAL,
INDUGRAF, FARGO, KRAFF ,ETC...
SE HAN CONVERTIDO EN NUEVOS ESCOLLOS
PARA LA POLITICA DE DESPIDOS Y HAMBRE QUE IMPULSA EL FMI
Y EL GOBIERNO DE CRISTINA K.
ANTE ESTE NUEVO ATAQUE LLAMAMOS
A LOS PARTIDOS POLITICOS,
A LAS ORGANIZASIONES ESTUDIANTILES,
DE DERECHOS HUMANOS, SOCIALES,
A LOS SINDICATOS ,
A LAS COMISIONES INTERNAS
Y A TODOS LOS TRABAJADORES EN GENERAL
A SUMARSE A LA CAMPAÑA
POR LA ABSOLUCION DE LOS COMPAÑEROS GUDIÑO Y MORALES.
POR EL DERECHO A HUELGA DE LOS TRABAJADORES
POR LA NO CRIMINALIZACION DE LA PROTESTA SOCIAL
POR LA ABSOLUCION DE GUDIÑO, MORALES
Y TODOS LOS PROCESADOS POR LUCHAR

DISCULPE EL SEÑOR -JOAN MANUEL SERRAT

KIRCHNER, CARRIO, CASARETTO


Infelices los niños
La posible creación de una “asignación universal por hijo” volvió a ganar el primer plano de la situación política. El telón de fondo de esta polémica –que envuelve al gobierno, a sus opositores y a la Iglesia–, es pavoroso. En el último año, 400.000 obreros perdieron su trabajo. En relación con lo que viene, hasta los economistas que confían en una reactivación señalan que “lo peor para el mercado laboral aún está por llegar” (Informe económico de la Universidad Di Tella). Es que la recuperación capitalista plantea una feroz competencia entre pulpos, que éstos querrán dirimir en base a despidos y mayor superexplotación laboral. Como botón de muestra, está el ataque a los obreros de Kraft. Durante este mismo año, las paritarias fueron virtualmente anuladas y los salarios se ajustaron con “techos” ubicados por debajo de la inflación real.
Mientras tanto, hasta el Indec reconoce que, en medio de la crisis, los pocos empleos que se generan son precarios. Según esas mismas estadísticas, los trabajadores “no registrados”, que son la mitad de toda la clase obrera, ganan en promedio unos 1.500 pesos. ¡Pero la “canasta básica” (línea de pobreza) ¡ya supera los 1.600 pesos! No se equivoca, entonces, quien atribuye el crecimiento de la pobreza a la “pérdida o precarización de empleo, a la suba de precios y remuneraciones planchadas en el sector informal” (Agustín Salvia, director del Observatorio de Pobreza de la UCA e investigador del Conicet, en Fortunaweb del 20/9).
A la luz de lo anterior, es evidente que el avance de la miseria social es un resultado directo de la explotación capitalista y de la tendencia de ese régimen social a trasladar sus crisis sobre los trabajadores.


¿Asistencialismo? Ni eso
Ni el gobierno ni sus opositores capitalistas tienen una salida para este crecimiento capitalista de la pobreza. Saben, incluso, que están echando más nafta a la hoguera de la miseria social. Por caso, acaban de aprobar un presupuesto 2010 que reduce sustancialmente los subsidios al transporte y otros servicios públicos, lo que van a resarcir con mayores tarifazos. Pero para los Kirchner o los Carrió, la pobreza no sería el resultado del proceso capitalista que ellos mismos promueven –y que implica despidos, suspensiones y mayor carestía. Para ellos, la miseria social sólo afecta a los “excluídos” o marginados del sistema. En ese caso, la salida a la pobreza no plantea un ataque al capital, sino que depende del asistencialismo estatal. De este modo, las asignaciones por hijo –tan meneadas por la CTA, pero también por el Banco Mundial– han vuelto a la palestra.
Pero, ¿en qué consiste el asistencialismo de un gobierno que está por someter sus cuentas al control del FMI y se prepara a “reanudar relaciones” con el capital financiero internacional? Por lo pronto, el proyecto oficial ubica la asignación por hijo en 135 pesos. Para la consultora Ecolatina, la “canasta”, no de pobreza, sino de indigencia, ascendía en julio pasado a 260 pesos por persona. O sea que la caridad oficial apenas cubre la mitad del alimento de los menores que pretende amparar. El gobierno, por otra parte, se opone a la “universalidad” del subsidio, o sea que tampoco está claro a cuántos menores alcanzaría la asignación oficial.
Cristina Kirchner ha querido zafar por izquierda de los cuestionamientos opositores, señalando que prefiere abordar la pobreza “desde el trabajo y no desde la beneficencia”. De ese modo, reivindicó al régimen de contratación de cien mil trabajadores “cooperativizados” para la obra pública. La cifra coincide con los obreros de la construcción que perdieron su trabajo con la crisis y que, en el marco del plan oficial, volverían a los andamios sin convenio ni derechos laborales. En nombre de la creación de trabajo, la “política social” del kirchnerismo apunta a la destrucción del trabajo y sus conquistas. El ingreso precario de los cooperativistas pretenderá ser un nuevo piso para la contratación laboral de los capitalistas de la construcción. Mientras se llena la boca con “los niños”, el kirchnerismo agrava las condiciones de vida y de trabajo de sus padres trabajadores.


Carrió y Casaretto
En ese cuadro, la pastoral social y el “Acuerdo Cívico” de Carrió y Morales salieron a doblarle la apuesta a la mezquindad oficial. Propusieron que la asignación por hijo llegue a la “friolera” de 180 pesos y que sea universal. Pero a la hora de explicar de dónde saldrían los recursos, la Pastoral planteó que una parte podría financiarse con “los actuales planes Familias y Jefes y Jefas de Hogar” (Clarín, 20/9). En ese caso, la “asignación por hijo” serviría de pretexto para eliminar definitivamente a los actuales planes, que permanecen sin indexar desde hace ocho años. Para Carrió y Prat Gay, de todos modos, la “universalidad” iría más lejos: con el tiempo, piensan que podría sustituir a las actuales asignaciones familiares. O sea que el “subsidio universal” serviría de coartada para barrer con conquistas obreras, que pasarían a sumergirse en el rasero común del asistencialismo estatal.
La clase obrera, frente a la pobreza
Bajo la infame pantalla común de la niñez desamparada, oficialistas y opositores quieren disimular su apoyo a la escalada capitalista contra la clase obrera, que golpea los salarios, los convenios y el derecho al trabajo. En torno de esta ofensiva, la burocracia sindical ha cerrado filas con los capitalistas y con el gobierno. En la CTA, Yasky y Lozano deben estar celebrando como una victoria política la “instalación” mediática de la asignación universal por hijo. Ello, mientras miran para otro lado en Mahle, Paraná Metal, Kraft y cualquiera de las luchas donde estuvo en juego el derecho al trabajo de miles de familias obreras. Los burócratas pretenden encontrar en el asistencialismo estatal la excusa para no luchar. Pero la caja de ese Estado está hipotecada ante el capital financiero. Los capitalistas y el gobierno sólo abrirán la billetera de la “política social” cuando sirva para promover el empleo precario (cooperativas), liquidar conquistas obreras o subsidiar capitalistas, como ocurre con el Repro.
La lucha contra la pobreza pasa, en primer lugar, por prohibir los despidos, luchar por un salario que cubra el costo de la canasta familiar, que hoy no es inferior a los 4.400 pesos; por la reapertura de las paritarias; por un subsidio al desocupado que cubra el 82% de esa canasta familiar y una jubilación móvil que parta de ese mínimo. Construyamos, en todos los sindicatos, direcciones clasistas para luchar por ese programa.


Marcelo Ramal